La inteligencia artificial ha evolucionado en cantidades a través de los años, ya que se ha basado en responder “si” y “no”, hasta poder resolver problemas que los humanos luchamos por resolver. Es por ello que una de las ramas del desarrollo de las IA se ha basado en eso: La Evolución, y ha sido uno de los procesos más, vulgarmente dicho, brutos, pero a su vez de los más efectivos que una máquina ha elaborado.

El nombre que se le da a esta rama es la de “Algoritmos Genéticos” (como el proceso genético de aprendizaje de los humanos), y es un proceso en toda palabra bruto, ya que su método de funcionamiento se basa en la simulación de la prueba y el error constante. Sin embargo, como todas las máquinas, este tipo de IA no piensa por sí solo, y por ello se equivoca demasiado. Por irónico que suene, también es el más efectivo porque, como dice su nombre, es genético, y eso significa que evoluciona como un humano.

Entrando más a fondo y antes de pensar que esta inteligencia será la que supere los humanos, el algoritmo genético no tiene concepto de bien y mal, por lo que se le debe indicar cuáles resultados son fallidos y cuáles exitosos. Y en caso de indicarle un resultado exitoso, fallara poco tiempo después. Esta IA se basa en la constancia, y deben pasar muchas generaciones (ciclos de resultados) para que realmente demuestre un avance. Es por esto que al inicio se ve un programa tratando y fallando “bobamente”, pero luego de darle un tiempo simulando, avanzara y sus resultados serán mejores que los anteriores, o bien arrojará un éxito. Entre tanta prueba y error, eventualmente la gran mayoría o todos los resultados siguientes serán éxitos, por supuesto en un espacio limitado.

La otra parte “humana” del algoritmo trata del proceso de selección en donde solo prevalecen los mejores, entonces se descartan los resultados fallidos y los mejores prevalecen. Además, los mejores resultados son, como se diría humanamente, apareados para que el resultado sea aún más superior.

Un ejemplo de lo dicho anteriormente y aplicado a los videojuegos es el de “LuigI/O”, en donde un streamer dejó su programa en un entorno limitado. Específicamente se dejó la IA en cuestión en el videojuego Super Mario Bros 3, y el programa solo oprime botones hasta que entiende que su objetivo es llegar lo más lejos posible. Termina que con este simple proceso el programa terminó el juego con más de 16 mil intentos, en un transcurso poco más de dos meses. No se podría decir que este programa superó a los humanos, porque se retiró una vez terminó el juego, pero su logro fue hacerlo después de que se le enseñó a oprimir botones y que un éxito era llegar lo más lejos posible.

Es impresionante que una inteligencia programada con fórmulas matemáticas pueda aprender por sí sola después que se le de una base, y quien diría que sería con el principio humano de la prueba y el error. Este tipo de IA será muy útil como una asistencia para humanos, pues se evita el duro trabajo de probar métodos una gran cantidad de veces, ya que una máquina puede hacerlo.