Para algunos sería absurdo considerar que las IA tienen la capacidad de pensar como un ser viviente, pero más que pensar, más bien es imaginar. Por sentido lógico, se consideraría que es imposible pedirle a una máquina que nos cuente acerca de sus pensamientos o que imagine algo en sí, sin embargo, Google enfrentó ese cuestionamiento y diseñó una Inteligencia Artificial capaz de sobrellevar esa tarea.

Esta IA no tiene nombre, de hecho, no es un proyecto como muchos creerían, sino que se trata de un experimento. El equipo de investigación de la compañía formuló la problemática anteriormente expuesta y procedió a construir un programa, específicamente uno que aprendiera, que fuera capaz de identificar cualquier imagen. El equipo de Google le dio soporte para leer imágenes, asimilar sus elementos, e identificar dichos elementos en imágenes similares. Casi que la estaban criando por así decirlo.

Una vez esta inteligencia empezó a presentar avances, Google dio el siguiente paso y le dio la capacidad de crear. La IA podía recrear las cosas que había podido ver en las fotos que se le habían presentado, y además era tan sencillo y preciso como decirle que recreara cierto animal. Cabe destacar que los límites del experimento fueron las imágenes, pues se trabajó principalmente con animales en ellas. También había alguna que otra imagen que no fuera estas criaturas, pero era igualmente importante para que el programa supiera identificar algo que no fuera ningún animal.

Ya teniendo una base tan sólida, la gran compañía dio el paso final, y de la misma forma que se le pedía que recreara un animal, se le pidió que recreara algo. Así es, algo. Se le estaba pidiendo a la máquina que creara una imagen según lo que había aprendido, básicamente, que de su imaginación produjera una foto. El resultado fue una imagen extraña que incluso algunos consideraron terrorífica, y aunque realmente sea incómoda de ver, hay un motivo detrás de ello.

El programa llevó a cabo su tarea tal y como se la pidieron: creó una imagen que cumpliera según lo aprendido, es decir, vio animales, y aprendió a identificarlos y crearlos. Luego solo tenía que aplicarlo según lo visto, y seguramente simplemente colocó los cuerpos y las caras (también los ojos) en el espacio que le dieron. Es cierto que, aunque el resultado no sea normal y lleve a mucha gente a darle un significado profundo a este producto, el significado es hecho con fundamento porque efectivamente el programa usó su imaginación y elaboró imágenes que, según el criterio de la IA, eran adecuadas para responder a lo que le habían pedido.

Se podría decir que este experimento fue un gran paso para lo que se avecina, ya que el resultado, dentro de los fines de cualquier prueba con IA’s, es un éxito, y para mejorar este éxito, se hace lo que se ha hecho todos esto años con estos programas: Enseñarle a descartar, según nuestro criterio o el que se le esté dando, los fallos, y conservar los éxitos. O, en otras palabras, enseñarle que está bien y que no.