Se les llama Domótica a aquellos sistemas capaces de automatizar una vivienda, aportándole seguridad, comodidad, gestión eléctrica, bienestar, comunicación, etc. La domótica se podría comparar como un asistente Google o Alexa, pero con la peculiaridad de que es construido desde cero, y es totalmente personalizable.

El asistente de Google y Alexa son como una domótica, pero en menor medida, ya que se trata de un producto ampliamente comercializado, por lo que es demasiado estándar y está sujeto a sus compañías de origen. Si bien pueden tener algunas que otras características personalizables, Google Home y Alexa en realidad son servicios, y para hablar de una domótica completa se le deben comprar otros componentes o productos de terceros compatibles.

Ahora sí, entrando en el tema, la domótica es cómo diseñar tu propio servicio inteligente de vivienda, y se le puede añadir soporte a cualquier otro producto que tengas, por ejemplo, cualquier cámara o mecanismo puede ser aprovechado por este servicio. Antes de que la idea suene muy bonita hay que aclarar que en orden para que esto funcione se debe tener un conocimiento amplio en programación e inteligencia artificial, o tener un contacto que realice toda la labor.

Los conocimientos para este asistente personalizado pueden variar, y todo depende de lo que se quiera lograr. Lo ideal es construir un sistema abierto que se pueda modificar constantemente, pues de esta manera es expandible y mejorable. La domótica se recuesta bastante en una IA de Machine Learning, pues, aunque sea posible programar todo, lo ideal es contar con una IA que aprenda tu lenguaje corporal.

No necesariamente debe ser con una IA, porque depende realmente de lo que se quiera. Por ejemplo, un sistema simple de botones puede ser enteramente programable por una persona, ya que todo es realizable por señales enviadas por entradas físicas. Pero si se quiere implementar un soporte de reconocimiento de gesto o sonidos, lo más deseable sería una IA, porque hay demasiado margen de error en reconocer que sonido se escuchó o qué gesto se capturó.

Es por ello que el uso de una Inteligencia Artificial es deseable, y el trabajo “complicado” es el de entrenar el programa. También se pueden usar programas externos, pero en este campo escasean bastante. El programa se debe entrenar en mostrarle que gesto es el indicado y que acción debe realizar con él, lo mismo ocurre con el sonido, y esto es hecho para hacer un programa capaz de ejecutar sus tareas eficientemente. Una vez haya ocurrido el entrenamiento (que puede durar semanas) se tendrá un funcionamiento muy satisfactorio ya que incluso la IA sabrá identificar la intencionalidad de un mismo gesto, es decir, si lo hiciste a propósito o por accidente.

Por esto es que la domótica es un servicio excepcional dentro de un asistente de vivienda, porque con las herramientas indicadas se puede construir un programa a la par o mejor que Google o Alexa, y no solo eso, el programa es tuyo y es completamente personalizable y ajustable a tus preferencias y gustos.